CONSTRUYENDO DESDE ABAJO UN RÍO DE ESPERANZA: Proyecto en la RUTA LAUDATE DEUM
«Confío en que vuestro encuentro se convierta en el cauce de un río de esperanza que permita que los acuerdos alcanzados cobren sustancia concreta ante los desafíos urgentes del planeta» (Mensaje del papa Francisco al encuentro “Agua y esperanza: experiencias y desafíos para la promoción del desarrollo sostenible y el cuidado de nuestra Casa Común”, Naciones Unidas, marzo de 2023).
“…la globalización favorece intercambios culturales espontáneos, mayor conocimiento mutuo y caminos de integración de las poblaciones que terminarán provocando un multilateralismo “desde abajo” y no simplemente decidido por las élites del poder. Las exigencias que brotan desde abajo en todo el mundo, donde luchadores de los más diversos países se ayudan y se acompañan, pueden terminar presionando a los factores de poder. Es de esperar que esto ocurra con respecto a la crisis climática. Por eso reitero que si los ciudadanos no controlan al poder político —nacional, regional y municipal—, tampoco es posible un control de los daños ambientales” (papa Francisco, Laudate Deum, 38).
En consonancia con la RUTA LAUDATE DEUM y el documento Fundamentos Eclesiales: La Iglesia Católica de América Latina y el Caribe en la COP16, la Red Eclesial Justicia y Paz en la Patria Grande «acompaña e impulsa la propuesta “Remar contra corriente: construyendo desde abajo un río de esperanza”, en el convencimiento de identificar que constituye un proyecto “secuencial y progresivo de participación-articulación, formación en incidencia-, desde las Iglesias locales, en los escenarios internacionales en los que se deciden políticas globales que afectan la vida en la Casa Común (FOSPA, Conferencias de las Partes: COP16 y COP17 sobre Biodiversidad, COP29 y COP30 sobre Cambio Climático)…”.
El proyecto implica desplegar un proceso de protección activo, colectivo, secuencial y progresivo a nivel de América Latina y el Caribe. Se propone convocar a trabajar por la soberanía de las cuencas de la región, o al menos dos ríos de cada uno de los países que integran América Latina y el Caribe. Entre las Cuencas, caben mencionar: la Cuenca del Plata – Bolivia, Brasil, Paraguay, Uruguay y Argentina-, Cuenca del Caribe -Belice, Honduras, Nicaragua, Guatemala, Costa Rica, Panamá, Colombia y Venezuela- Cuenca del Orinoco, Cuenca del Amazonas (Brasil), Cuencas de Copiapó, Aconcagua, Maipo, Maule, Lebu y Bakerentre en Chile; Cuencas de Curaray, Tigre y Corrientes en Ecuador, entre otras. Toda la región presenta conflictos socio hídricos de envergadura generados por agentes que contaminan (expoliadores) y que concentran riqueza mientras generan a su vez, graves consecuencias socio ambientales en lo que el ATLAS de la Plataforma PDDDHH caracteriza como “modelo CCE (Concentración-Contaminación- Expoliación)”, propio del modelo extractivista.
América Latina y el Caribe enfrentan amenazas estructurales que implican desafíos también estructurales como “las asimetrías de poder, la desigualdad, las dificultades en el acceso a derechos, la pobreza, las brechas económicas, de género, de condiciones étnico-raciales, el narcotráfico y la crisis migratoria. Los conflictos socioambientales hacen de esta región una de las más peligrosas para quienes defienden el ambiente y a las comunidades vulneradas”. El proyecto se centra en la problemática del agua teniendo en cuenta que se conecta con el territorio, la tierra y la vida en todo el continente.
El proyecto busca encontrar soluciones sostenibles y se une al desafío de la CEILAC por promover el encuentro y la coordinación entre organizaciones y redes eclesiales territoriales dedicadas al Cuidado de la Casa Común (Red Panamazónica (REPAM), la Red Ecológica Mesoamericana (REMAM), la Red del Gran Chaco y Acuífero Guaraní (REGCHAG) y la Red Platina (Cuenca del Río de La Plata).
¿Por qué es necesaria esta acción colectiva, concertada y continental?
Como lo señala el Documento La ruta Laudato Deum, uno de los siete núcleos temáticos que componen los problemas sustanciales y desafían a generar “ejes de acción con los que la Iglesia espera contribuir a los esfuerzos comunes de la sociedad para fortalecer la conciencia ambiental, enfrentar los desafíos del cuidado de nuestra Casa Común y aportar a la construcción de soluciones y alternativas sostenibles es Agua, Tierra y Territorio”.
“En América Latina y el Caribe los Derechos Humanos al Agua y al Saneamiento (DHAS) son continua y sistemáticamente violados de modo tal que en la región poco más de 160 millones habitantes no tienen acceso al agua en forma segura lo que significa que cuando acceden al agua lo hacen en forma precaria, es decir, que no pueden hacerlo en forma continua, cercana o salubre; y entre esas personas sin agua segura, 18 millones ni siquiera pueden acceder al líquido vital en estas formas precarias; además aproximadamente 300 millones de personas no tienen acceso a instalaciones sanitarias y baños dignos y culturalmente aceptables. Si además se considera la contaminación de los ríos y cuerpos de agua que en su momento fueron o aún son fuentes de suministro, el número de personas víctimas de violaciones a sus DHAS crecen exponencialmente”.
Este proyecto asume la defensa del agua, que se conecta con la tierra y el territorio en una misma dimensión. Muchos de los ríos y cuencas de América Latina y el Caribe representan zona de sacrificio y exclusión social, de constante daño a las diversidades biológicas, culturales y productivas. En algunos casos, como el de la Cuenca del Plata, si no detenemos este proceso, en cincuenta años la desertificación de la misma será irreversible; como lo han sido ya algunos lagos, lagunas y cauces.
Mientras los estados nacionales, provinciales y locales, los entes intergubernamentales no asuman sus deberes constitucionales y legales, el proyecto propone que sean las organizaciones convocantes y las que se sumen, las que conformen sus coaliciones de gestión democrática de defensa de ríos y de cuencas – comités de cuenca- procurando incidir en que los gobiernos asuman sus responsabilidades. Estamos construyendo una democracia participativa socio- ambiental desde abajo, como propone el papa Francisco.
Estamos convencidos de la necesidad y urgencia del diálogo de saberes con las organizaciones socio ambientales, los movimientos populares, las organizaciones indigenistas, las organizaciones eclesiales, particularmente las redes eclesiales del sueño ecológico de Francisco, las universidades y todos quienes se sumen a la defensa de agua, tierra y territorio desde el paradigma del cuidado que propone el papa Francisco. El proyecto asume las Consideraciones Generales, Núcleos Temáticos y propuestas de Acción del Estamos convencidos de la necesidad y urgencia del diálogo de saberes con las organizaciones socio ambientales, los movimientos populares, las organizaciones indigenistas, las organizaciones eclesiales, particularmente las redes eclesiales del sueño ecológico de Francisco, las universidades y todos quienes se sumen a la defensa de agua, tierra y territorio desde el paradigma del cuidado que propone el papa Francisco. El proyecto asume las Consideraciones Generales, Núcleos Temáticos y propuestas de Acción del Documento LA RUTA LAUDATE DEUM – Fundamentos Eclesiales La Iglesia Católica de América Latina y el Caribe en la COP16 en un plan de acción 2024-2026.
El origen del proyecto y sus impulsores:
“Remar contra corriente, construyendo desde abajo un río de esperanza” se inspira en la gesta protagonizada por dos humildes pescadores artesanales del río Paraná, en Argentina, que en el año 1996 remaron en la canoa “Enamorada del río” durante 22 días desde Ituzaingó (Corrientes, Argentina) hasta Paraná (Entre Ríos, Argentina), para despertar la conciencia de los pueblos del litoral en defensa de su río e impedir la construcción de una mega represa hidroeléctrica que el gobierno argentino con el apoyo del gobierno de EEUU, iba a construir en el Paraná Medio. Se trataba de un proyecto faraónico, con enormes impactos ambientales, sociales y ecológicos, que se logró impedir por una gran resistencia popular que culminó con la sanción de la ley de Entre Ríos 9092/97.
A 28 años de aquella lucha, un grupo de organizaciones ha tomado la decisión de recrear la remada en los ríos de la Cuenca del Plata. Se trata del Movimiento Cuidadores de la Casa Común – que encarna la Carta Encíclica Laudato si en Argentina-, junto a la Fundación Eco Urbano, que ha cumplido 30 años en la defensa del ambiente y del territorio en la provincia de Entre Ríos, Argentina y Baqueanos del Río, organización de la que participa uno de los pescadores que remaron en aquel momento.. Dos de estas organizaciones (Cuidadores de la Casa Común y la Fundación Eco Urbano)hicieron la presentación del caso “Por un Tratado de Justicia y Paz con el Acuífero Guaraní, sus cuencas, ecosistemas y habitantes”, al relator especial sobre los derechos humanos al agua potable y al saneamiento de la ONU, Pedro Arrojo Agudo.
La Comisión Justicia y Paz en la Patria Grande se hizo eco de esta iniciativa y propone extender la propuesta a trabajar en todas las cuencas de América Latina y el Caribe, o al menos en dos ríos de cada uno de los países integrantes de la misma.
Finalidad del Proyecto:
Influenciar a los gobiernos de las naciones de América Latina y el Caribe para que contribuyan con el establecimiento de agendas, compromisos, y marcos de acción regionales y nacionales determinantes para la conservación de la diversidad biológica, el cuidado del agua y la garantía de la libertad de los ríos, así como garantizar la participación de las comunidades y organizaciones del territorio en la definición de políticas públicas inclusivas, de protección de los humedales y sus habitantes, desarrollo humano integral y resolución alternativa de conflictos.
Objetivos específicos:
- Definir documentos iniciales de trabajo y materiales de difusión para las redes digitales y medios de comunicación a fin de para desarrollar las acciones de sensibilización, visibilización y concientización del Plan.
- Desarrollar campañas de sensibilización, visibilización y concientización del estado de extrema gravedad, devastación de los ríos, humedales y de sus territorios, pérdida de biodiversidad y de soberanía en la que se encuentran los ríos y cuencas de América Latina y el Caribe.
- Identificar y sistematizar prácticas ancestrales y alternativas al modelo extractivista dominante que posibiliten esperanzar la recuperación del buen vivir, acompañadas por un soporte teológico y pastoral fundado en la doctrina social de la Iglesia y los documentos Laudato Si, Laudate Deum, y Fratelli Tutti.
- Identificar y poner en común las políticas de saqueo, devastación y crimen organizado que circula en algunos ríos y, particularmente, como sistema, por la Cuenca del Plata -ruta del narcotráfico-.
- Promover la participación comunitaria en la toma de decisiones a través de la generación de comités de cuenca que puedan organizar las demandas, propuestas y proyectos nacidos en el proceso sosteniendo prácticas solidarias, justas que busquen garantizar el bien común; poniendo en práctica en Tratado de Escazú.
- Consolidar la articulación entre las redes que acompañan a las poblaciones afectadas por la crisis socio hídrica señalada, de modo especial las redes Panamazónica (REPAM), la Red Ecológica Mesoamericana (REMAM), la Red del Gran Chaco y Acuífero Guaraní (REGCHAG) y la Red Platina (Cuenca del Río de La Plata), priorizando a las poblaciones más vulneradas mediante la escucha, el intercambio de experiencias de cuidado del agua y de justicia socio ambiental situadas en esos territorios.
- Establecer alianzas con organizaciones internacionales, ONG y defensores ambientales, dedicadas a la protección de los derechos humanos y de la naturaleza “nuestra hermana Madre Tierra (LS), reconociendo el valor de la cosmovisión de pueblos originarios -indígenas, afrodescendientes y garífunas y de la interconexión de todo lo creado.
Acciones y cronograma tentativo
- Construcción final y ajuste de la propuesta, del relato y de la imagen de comunicación del mismo. Meses de Noviembre 2024 y Diciembre 2025
- Diseño de los materiales y contenidos para la campaña de sensibilización, visibilización y concientización. Meses de Noviembre 2024 y Diciembre 2025
- Registro visual y escrito del proceso. Diciembre 2024/marzo 2025
- Construcción de un mapa de actores, organizaciones eclesiales y no eclesiales, referentes, especialistas, redes, foros y participantes en general. Meses noviembre/diciembre (se agregan en todo el proceso)
- Organización de la Agenda de trabajo, ajuste del cronograma inicial. Noviembre/Diciembre 2025
- Presentación del proyecto a todos los actores identificados, con especial atención a las Redes integradas en el CEPRAP vinculadas a la propuesta, a las Conferencias Episcopales de los países involucrados, a las redes y organizaciones de la Comunidades y territorios de las Cuencas. Estas actividades se pueden organizar por país, por región, a cada red, a comunidades religiosas, activistas ambientales, pastorales de adicciones, organizaciones ambientalistas, etc. Se trata de acciones simultáneas que nacen de la agenda inicial de trabajo Diciembre 2024/ Enero 2025/Febrero 2025.
- Elaboración de documentos que levanten prácticas ancestrales del buen vivir y soporte teológico para la realización de talleres y celebraciones. Durante todo el proceso.
- Organización y ejecución de talleres, encuentros y celebraciones (virtuales y/o presenciales). Enero/Febrero/Marzo.
- Planificación y Ajuste de las remadas simultáneas y/o gestos de participación de las comunidades de toda la región (este gesto puede ser simultáneo o bien desarrollarse a lo largo de varios meses, comenzando en el marzo).
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